La provincia de Girona acumula un déficit residencial cercano a las 20.000 viviendas, según el informe Situació Catalunya de BBVA Research, una brecha que refleja la incapacidad de la construcción de vivienda nueva para seguir el ritmo de una demanda creciente. Los precios se disparan, los jóvenes no pueden emanciparse y las empresas tienen dificultades para atraer trabajadores dispuestos a instalarse en un territorio donde alquilar o comprar se ha convertido en un obstáculo.
Los datos de 2025 muestran una cierta recuperación, pero claramente insuficiente. Se terminaron 1.426 viviendas, un 19% más que el año anterior, y se iniciaron 2.398 nuevas viviendas, un 6,1% más que en 2024, según la Asociación de Promotores de Cataluña. A pesar del avance, el ritmo actual está muy lejos de cerrar la brecha existente. De hecho, el déficit gerundense equivale al 68,2% de los hogares creados entre 2021 y 2025, situando la demarcación en una posición intermedia dentro de Cataluña: peor que Barcelona (57,3%), pero mejor que Lleida (74,4%) y Tarragona (89,6%).
El cuello de botella no es la energía: BBVA Research señala que Girona dispone de capacidad eléctrica para construir más de 60.000 viviendas, muy por encima del déficit estimado. Los obstáculos reales son la disponibilidad de suelo, los trámites urbanísticos, los costes de construcción y la falta de promociones. En el conjunto de Cataluña, el déficit acumulado llega a las 130.000 viviendas: desde 2021 se han creado 200.000 nuevos hogares, pero solo se han construido 70.700 viviendas. La entidad alerta de que si no se pone remedio, la vivienda podría frenar el crecimiento económico previsto del 2,4% del PIB catalán en 2026.
