La entidad estatal Casa 47 prevé haber incorporado para el año 2028 cerca de la mitad de los activos residenciales procedentes de la Sareb y otros organismos. Según su plan anual de actuación, entre 2026 y 2028 se recibirán viviendas por un valor de 2.880,6 millones de euros, a los que se sumarían 750 millones en suelos edificables. Aunque el compromiso inicial del Gobierno era movilizar 40.000 viviendas, las previsiones confirman que el traspaso será lento y no finalizará en el corto plazo.
La integración de los inmuebles se realizará de forma escalonada, alcanzando su volumen máximo en el año 2027. Esta demora se debe a que, según el Ministerio de Vivienda, solo 13.000 unidades están listas para una transferencia inmediata. El resto del paquete residencial se completará progresivamente con activos de la Sareb y de otros organismos públicos como ADIF o Patrimonio Nacional, cuyas valoraciones oficiales aún están en proceso de formalización.
Este movimiento marca una transformación profunda de la antigua Sepes, que ahora asume el rol de gestor integral de vivienda en alquiler. El plan estratégico ya contempla como ingresos las rentas derivadas de los alquileres assequibles, lo que permitirá autofinanciar parte del programa. El objetivo final es que el Estado deje de ser un mero tenedor de activos para convertirse en un administrador directo de un parque público de vivienda estable y accesible.
