Los datos de la Generalitat de Catalunya confirman una contracción severa del mercado de alquiler en toda la demarcación. La provincia ha perdido el 31,9% de los contratos desde 2021, con Girona capital encabezando la caída con un 41,5% menos en los últimos cinco años. El precio medio provincial sube hasta los 680,55 €/mes, un 2,60% respecto a 2024, el crecimiento más alto de las cuatro provincias.
Visión general: Girona, la provincia más afectada
Los últimos datos publicados por la Generalitat de Catalunya evidencian una tendencia preocupante en el mercado de alquiler de la provincia de Girona. Con 10.973 contratos firmados en 2025, frente a los 12.305 de 2024, la caída anual llega al 10,8%, la más elevada de las cuatro provincias catalanas y por encima de la media de Cataluña, que registra un descenso del 8,9%. Si ampliamos la visión hasta 2021, la contracción es aún más severa, la provincia ha pasado de 16.132 contratos firmados a 10.973, una pérdida del 31,9% en cinco años.
Paralelamente, el precio medio del alquiler en Girona ha crecido un 2,6% respecto al año anterior, situándose en 680,55 €/mes. Un incremento que puede explicarse con el IPC nacional, que ha sido del 2,3% anual.
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El saldo de contratos en Cataluña, en mínimos de los últimos cinco años
Un dato que refleja la magnitud de la crisis habitacional es el saldo neto de contratos de alquiler en Cataluña, es decir, las altas menos las bajas. En 2025, este saldo se sitúa en tan solo 8.895 contratos, frente a los 27.536 de 2021, una reducción del 67,7% en cinco años.
Hay que leer este dato con precisión. Las bajas de contratos, es decir, los alquileres que se cierran, han disminuido de 140.306 en 2021 a 99.162 en 2025. Esto puede explicarse en parte por una menor movilidad de la población y por el alargamiento de la duración de los contratos vigentes. Pero el verdadero problema no es que la gente abandone menos sus pisos de alquiler.
El factor crítico es el colapso de las altas de nuevos contratos: en 2021 se formalizaban 167.842 en Cataluña; en 2025, esta cifra ha caído hasta 108.057, un descenso del 35,6%. Este año, casi 60.000 contratos menos han entrado en el mercado del alquiler respecto a 2021. Con un saldo neto de menos de 9.000 unidades, el parque de alquiler disponible prácticamente no crece, mientras la demanda sigue siendo muy superior a la oferta. Una tendencia que en la provincia de Girona se traduce en la pérdida del 31,9% de los contratos firmados desde 2021.
Municipios de la demarcación: una caída generalizada
El Observatorio Inmobiliario impulsado por el Col·legi API de Girona, el Col·legi d'Administradors de Finques y el Gremi de Promotors i Constructors ha analizado 35 municipios de la demarcación. El resultado es contundente: 30 de los 35 municipios pierden contratos de alquiler respecto al año anterior, y 24 municipios registran un crecimiento de precios por debajo del IPC (2,3%), lo que indica que la contención de rentas ha tenido un efecto limitado en la mayoría del territorio. De hecho, 13 municipios han registrado incluso un incremento negativo de los precios, es decir, una reducción del precio medio del alquiler respecto al año anterior.
En cuanto a los extremos, Tossa de Mar es el municipio que ha experimentado un aumento más elevado del precio del alquiler, pasando de 615,80 € en 2024 a 692,70 € en 2025, un incremento del 12,48%. En el otro extremo, Caldes de Malavella es el municipio que ha registrado la caída más pronunciada, con un descenso del 8,32%, pasando de 875,60 € en 2024 a 802,70 € en 2025.
La perspectiva a largo plazo es aún más reveladora. Comparando los datos de 2025 con los de 2021, se constata una destrucción masiva de la oferta de alquiler en toda la provincia. Girona capital acumula la caída más pronunciada, con un 41,5% menos de contratos, pasando de 3.735 a 2.185. Figueres pierde casi el 40% de la oferta, y municipios costeros como Lloret de Mar o Sant Feliu de Guíxols caen entre un 31% y un 37%.
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Capitales de comarca: caídas de hasta el 14,7%
En Girona capital, el número de contratos ha pasado de 2.465 en 2024 a 2.185 en 2025, una reducción del 11,4%. A pesar de la caída, el precio ha subido hasta los 816,03 €/mes, un 30,8% más caro que en 2021, con un IPC de este período del 19,60%.
En Figueres, la caída es del 14,7% en un año (de 956 a 815 contratos), y llega al 39,8% desde 2021. El precio ha subido de 476,80 € en 2021 a 580,70 €/mes en 2025. Olot es uno de los dos municipios analizados que mantiene estable el número de contratos respecto a 2024 (633), junto con Santa Cristina d'Aro. A pesar de ello, acumula una pérdida del 24,2% desde 2021.
En los municipios de la costa, la situación es similar. Sant Feliu de Guíxols registra la caída anual más pronunciada entre los municipios analizados, con un descenso del 18,6% (de 360 a 293 contratos). Roses baja un 6,7% y Lloret de Mar un 13,4%. En todos los casos, los precios se han incrementado respecto a 2021.
Contratos de temporada: también a la baja
El alquiler de temporada, que en los últimos años había crecido como alternativa al alquiler habitual, también experimenta una caída en la provincia de Girona. En 2025 se han firmado 1.227 contratos de temporada, frente a los 1.498 de 2024, lo que representa un descenso del 18,1%. Esta tendencia es coherente con la dinámica general del mercado y se repite en toda Cataluña, donde los contratos de temporada han pasado de 13.517 en 2024 a 13.152 en 2025.
A pesar de la caída, los contratos de temporada siguen representando un peso significativo dentro del total de la demarcación: el 11,2% de los contratos firmados en Girona en 2025 han sido de temporada (1.227 sobre un total de 10.973). El municipio con más contratos de temporada es Girona capital, donde se han firmado 529 contratos de temporada en 2025, frente a los 578 de 2024, una reducción del 8,5%.
Valoración del Col·legi API de Girona
Cada año se pierden más contratos de alquiler y el mercado residencial se encuentra en una situación cada vez más adversa. Aunque las futuras promociones de vivienda pública son necesarias y positivas, la realidad actual exige medidas inmediatas, realistas y eficaces.
Desde el colectivo profesional de los agentes de la propiedad consideramos imprescindible facilitar la colaboración entre la Administración, los propietarios y los profesionales del sector. Los profesionales tenemos conocimiento directo del mercado, experiencia en la mediación entre partes y capacidad para aportar seguridad jurídica, transparencia y confianza a los contratos de alquiler.
En este sentido, hay que dejar atrás una dinámica basada en la desconfianza, la presión normativa constante y la amenaza de sanciones. Una regulación cambiante, compleja y a menudo percibida como una persecución hacia los propietarios y los profesionales no favorece que se formalicen más contratos. Al contrario, puede provocar que muchos propietarios se sientan inseguros, desincentivados o incluso empujados a buscar alternativas más informales, con el consiguiente perjuicio para el mercado y para las familias que necesitan vivienda.
Los propietarios necesitan seguridad jurídica, estabilidad normativa y confianza, más que ayudas puntuales o medidas aisladas. Hay que reducir la incertidumbre provocada por marcos jurídicos cambiantes, así como evitar una presión sancionadora excesiva sobre los contratos formalizados. Si se quiere favorecer que más propietarios pongan viviendas en el mercado de alquiler, es imprescindible generar un entorno estable, seguro y colaborativo.
Por ello, pedimos a las administraciones que impulsen medidas que incentiven realmente a los propietarios a ofrecer viviendas de alquiler con garantías, pero siempre contando con la colaboración de los profesionales acreditados. Los agentes de la propiedad inmobiliaria aportan conocimiento del mercado, responsabilidad profesional y seguridad jurídica, elementos indispensables para dar respuesta a la crisis residencial.
Es necesaria una política de vivienda que genere confianza, que proteja los derechos de todas las partes y que entienda que, sin propietarios dispuestos a alquilar y sin profesionales que garanticen buenas prácticas, difícilmente se incrementará la oferta de alquiler.
